miércoles, 22 de julio de 2015

EN LA CAFETERÍA

En la cafetería de mi pueblo hay un espacio
preciso, donde encajo a medida.
Pido mi café tostado con toque de caramelo
para aliviar tu amargor y el mío.

El bizcocho de zanahoria lleva unos trozos
que mastico y les dedico paciencia
la misma que aplico cuando recuerdo el espacio con tu estela.

Mi lengua repite el sabor
quince minutos después del último bocado,
de la misma forma que se repiten tus besos
dos semanas después del último aliento.

Este masoquismo perpetuo debe tocar el fin,
lo acepto con la misma nostalgia
que aparece cuando veo
el fondo de mi taza y las migas en mi plato.

En la cafetería de mi pueblo
no puedo pedirte a mi antojo
ni pagarte con tarjeta.

Gaby Alvarado
15/03/2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario