Te he dejado allí, sentado en el recuerdo,
en aquel recuerdo de tardes y noches sin espera,
de risa y cosquilla en la garganta de miel y hiel.
Te he dejado allí, acostado sobre la ausencia de plexo y sentimiento,
que no encajan en esta realidad de dudas
y llamado de miradas.
Te he dejado en tu necesidad de fuego y mi pregunta
de si alejarme de la ilusión o acercarme al rechazo de una mente
que no se deja ver más allá de lo que no desea mostrar.
Camisas de fuerza y conciencia de cuerda
ante el asombro de escombro que se ríe entre mis cejas.
Me he dejado aquí, sobre el charco salino
de tangos y papeles escritos
con sorbo destilado de ganas y hastío.
Gaby Alvarado