miércoles, 21 de agosto de 2013

FUENTE

Escucho el pensamiento grávido de mi conciencia,
destilando verdad o verdades
que no quiero remendar.

Instante pleno, húmedo
obstruido por esa voz que no se deja,
que se aleja y se regresa al tope.

Azul intenso, espumoso, expulsado
hacia el brote donde se bebe esa cantidad
precisa para saciar la sed de vacío.

Todo por separado, desfragmentado, individualizado.
Cada quien tirando de lo suyo
en vez de hacer crecer la cuerda
aunque aquí ya nadie está cuerdo.

Todo con lo que un día soñé
se desvanece y se pixela en otra forma.
Nada se queda,
toque de queda para la meta bloqueada.

Registro en el archivo del cambio,
consigo carpetas verde, folios dorados,
pandóricos, lunáticos con paisajes alcanzables.

Encaja todo, le arrebato y levita
desde el punto exacto donde el aroma permanece
y desvanece la sentencia fijada con ojos de recuerdo.

Desgarra la garra que estrió la tela suave
pone sello definitivo, punto de reja groso 
que le separa de la fuente que ha maleficiado su destino.

Ana Gabriela Alvarado