Hace tanto que no veía
la brisa levantando la hoja
la calle que al secarse se moja
mi vello erecto perdiéndose en la piel.
Por un momento me concentro
y logro desabastecer al pensamiento
encarcelador por defecto
amarrador por carencia
anhelador por paciencia
soñador por coherencia
justiciero de lo perfecto.
Desde su lente soy polo opuesto
aniónica, catastrófica, problemática
y me suena monocromático.
Dos menstruaciones esperando su aliento,
no sé cuántas lunas observadas con dos ojos
entregando en 2x1 la ilusión de su regreso
sin ego, con corazón.
Miro mis pies en insisto en que todo
puede ser fantástico, romántico,
catiónico, metálico
y lo canto en politónico.
No veo el retorno ni por error.
Dos cortezas que juegan a ignorarse.
Gaby Alvarado
Jaén, 25/06/2013