sábado, 26 de enero de 2013

CAFÉ

Esta textura amarga alegra mis mañanas
sin pensarlo, sin analizarlo,
solamente sentirlo.

Eres puro aroma.
Aroma del recuerdo dispersado por el pasillo.
Aroma que despierta hasta la felicidad de quien te reniega,
de quien imagina un futuro lleno de mañanas,
mañanas llenas de olor tostado.

He estado al borde del abandono, de tu abandono,
mas mi conciencia, aún agujereada, me salva
una y otra vez de tal locura.

¿Cuánto más puede crecer el deseo de llevar tu olor en mis prendas?
Palpito ante tu presencia, ante tu color
tan oscuro o claro según el humor de mis ojos,
tan brillante o mate como lo profundo de quien te sujeta.

Las veces que te llenas o que te llenan de diminuto aire
son las veces que mi cabeza te conecta con locura,
con impaciencia, con ansiedad y ganas.

No puedo seguir con este intento de entenderte,
sólo deseo que siga brotando tu vida desde el suelo
con el único propósito de liberar de tí
la adicción a mi endorfina diaria.

30/10/2012
Ana Gabriela Alvarado