Paisaje ictérico que me ancla a la nostalgia, donde los pedazos del recuerdo me tocan a la puerta con más fuerzas.
Otoño, ¡qué alegría sentirte! Con cada paso siento que te adentro, que me congelo para luego sacudirme hacia tu fin. Los calambres de mis dedos me hacen desnudarme ante tu paisaje y respirarte y recordarte. Te opones ante mí y me rindo, me dejo llevar, me dejo comer por tu rápida pero perceptible presencia.
¡Qué colores ocre y naranja tan hermosos! Los mismos colores que envidian mis cabellos, mis anhelos, mi lengua que te saborea para luego perderte por minutos, por segundos y regresar viéndome acostada en tu humedad y frialdad. ¡Oh, qué frialdad tan hermosa y cálida!
Otoño, robas mis sentidos y mi paciencia para convertirte en ansiedad pura y cuajante. Quiero vibrar al ritmo de mi otoño señorial.
Ana Gabriela Alvarado
18/10/2011
Otoño, ¡qué alegría sentirte! Con cada paso siento que te adentro, que me congelo para luego sacudirme hacia tu fin. Los calambres de mis dedos me hacen desnudarme ante tu paisaje y respirarte y recordarte. Te opones ante mí y me rindo, me dejo llevar, me dejo comer por tu rápida pero perceptible presencia.
¡Qué colores ocre y naranja tan hermosos! Los mismos colores que envidian mis cabellos, mis anhelos, mi lengua que te saborea para luego perderte por minutos, por segundos y regresar viéndome acostada en tu humedad y frialdad. ¡Oh, qué frialdad tan hermosa y cálida!
Otoño, robas mis sentidos y mi paciencia para convertirte en ansiedad pura y cuajante. Quiero vibrar al ritmo de mi otoño señorial.
Ana Gabriela Alvarado
18/10/2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario