Me dices que soy Luz... y comienzo a prefulgir de la nada. Sensaciones convertidas en energía.
¿Alumbraré nuestro camino? No lo sé. Sólo pretendo alumbrar lo nuevo, la ilusión, la incertidumbre.
Me dices que soy Luz... y deseo serlo para que no nos perdamos. De ser necesario hablaré con las luciérnagas y aprenderé de éllas.
Me dices que soy Luz... y vaya compromiso en el que me metes. ¿De dónde proviene lo brillante? ¿De mis deseos, mis ganas? ¿De lo tácito, lo impalpable? De donde quieras pero que provenga.
Me dices que soy Luz... ¡Sólo quiero ser tu Luz!
¿Me ayudarías a mantenerme encendida?
Ana Gabriela Alvarado
04/07/2011
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