Las horas pasan, todo lo demás queda. Como todo aquello que queda dentro de mí.
Dominio inexistente de manos que tejen sueños, que arrugan realidades, que arropan verdades. Verdades que sólo yo domino o pretendo hacerlo.
Verdades que sólo yo entiendo y quisiera no entenderlo.
Dominio inexistente de manos que tejen sueños, que arrugan realidades, que arropan verdades. Verdades que sólo yo domino o pretendo hacerlo.
Verdades que sólo yo entiendo y quisiera no entenderlo.
Bocanadas de aire que no llegan a mis pulmones porque se mezclan con mi vacío,
me enseñan a cambiar de rumbo.
Rumbo desconocido pero que sin duda es mi salvación
o finjo entender que así es.
me enseñan a cambiar de rumbo.
Rumbo desconocido pero que sin duda es mi salvación
o finjo entender que así es.
Quiero tomar decisiones, marcar el precedente, olvidar el pasado,
vivir aquí y ahora, sentir la textura de la emoción, ligarme con la ilusión.
Acciones que requieren de mi avance pero que necesitan de mi retroceso.
Acciones en marcha pero a la que les lanzan piedras de negro azabache a través del camino para ¿aprender?
vivir aquí y ahora, sentir la textura de la emoción, ligarme con la ilusión.
Acciones que requieren de mi avance pero que necesitan de mi retroceso.
Acciones en marcha pero a la que les lanzan piedras de negro azabache a través del camino para ¿aprender?
Dominio inexistente por naturaleza o más bien por fuerzas que me superan.
Libraré las batallas necesarias para recuperarme,
para adorarme,
para saber que sólo necesito mis manos y mi pensamiento en consonancia,
para entender que mis plexos pueden más que las fuerzas,
que tus fuerzas.
Libraré las batallas necesarias para recuperarme,
para adorarme,
para saber que sólo necesito mis manos y mi pensamiento en consonancia,
para entender que mis plexos pueden más que las fuerzas,
que tus fuerzas.
Todo tiene que dejar de saber a ayer.
Necesito el olor de mi hora, el tacto de mi momento, el color de mi pensamiento.
Y mientras llegan, la brisa me ayuda a desprender la acidez, el deprave, lo bizarro, la nostalgia.
Necesito el olor de mi hora, el tacto de mi momento, el color de mi pensamiento.
Y mientras llegan, la brisa me ayuda a desprender la acidez, el deprave, lo bizarro, la nostalgia.
Pienso en eso que tanto quiero y siento que no me impulsa,
que no me hace avanzar, pero ¡LO QUIERO TANTO!
que no me hace avanzar, pero ¡LO QUIERO TANTO!
Sólo el roce resumirá mis anhelos.
Sólo el roce me hará entenderlo mejor.
Necesito tu roce, necesito tu olor, necesito tu peso sobre mis fibras, sobre mis poros,
sobre mis heridas para entender que ya no quiero tanto el querer.
Sólo el roce me hará entenderlo mejor.
Necesito tu roce, necesito tu olor, necesito tu peso sobre mis fibras, sobre mis poros,
sobre mis heridas para entender que ya no quiero tanto el querer.
Dominio inexistente de sensaciones que marcan mi vida.
Inexistente por regla, no por cuerda.
¡Suspiro!
Inexistente por regla, no por cuerda.
¡Suspiro!